Juega. Ajustar. Encontrar el movimiento correcto.

Una siesta como ninguna otra para dejarla ir sin esfuerzo.
Te sientas cómodamente, cierras los ojos y los sonidos se apoderan suavemente. Una lista de reproducción evanescente, capas musicales, a veces unas cuantas vibraciones suaves que recorren el espacio.
El cuerpo se relaja casi de inmediato.
Entre la vigilia y el sueño, la mente se desvía. Los pensamientos se van, el tiempo se ralentiza y nos dejamos llevar por esta burbuja de sonido que lo envuelve todo.
Solo escucha... y desaparece en el paisaje sonoro durante unos instantes. Las siestas sonoras son un descanso sensorial para recargar energía sin siquiera darnos cuenta.
Información práctica
📍 Actividad gratuita para nuestros clientes, ofrecida en nuestros sitios en Seignosse y San Juan de Luz en julio y agosto.
🗓 Programa de sesiones disponible próximamente
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