San Juan de Luz, elegancia y memoria marítima
San Juan de Luz es una ciudad que poco a poco se está descubriendo. Antigua ciudad de corsarios, cuenta su historia a través de sus casas típicas, frente al mar, y sus elegantes fachadas. La casa de la Infanta de España, la de Luis XIV, recuerdan un pasado prestigioso, mientras que el paseo marítimo, bordeado de pasarelas privadas, es una auténtica postal.
Caminas sin rumbo fijo, helado en mano, dejando que los olores dulces y salados se mezclen con el aire del mar. Aquí, casi siempre hay entretenimiento, una fiesta de barrio, canciones vascas que resuenan. Una ciudad animada y cálida, profundamente arraigada en su identidad.

Caminando por la costa, de Bidart a España
El sendero costero, que conecta Bidart en la frontera española, es una de las maneras más hermosas de entrar en el País Vasco. El camino bordea el océano, cruza acantilados y calas, revela panoramas abiertos al Atlántico.
A cada paso, la luz cambia, el viento aumenta y entendemos por qué caminar aquí es casi un ritual. Una caminata accesible y potente en la que el paisaje marca el ritmo de forma natural.
Ciboure, Socoa y miradores llenos de historia
Justo en frente de San Juan de Luz, Ciboure ofrece un rostro más discreto, pero igual de rico. Descubrimos el Lugar de nacimiento de Maurice Ravel, la iglesia de San Vicente, los animados muelles y el paseo que conduce a Fuerte Socoa. Al tomar un poco de altura, el Torre Bordagain revela una vista espectacular de la bahía.
Un punto de observación privilegiado, ideal para comprender la geografía única de esta costa vasca.

Imposible hablar del turismo en el País Vasco sin hablar de La Rune. Su pequeño tren de cremallera, que data de principios del siglo XX, lleva a los viajeros hasta una altitud de novecientos metros. El ascenso es lento, en un entorno natural totalmente protegido que respeta el medio ambiente. Allí arriba, el panorama es impresionante: montañas, océano, océano, pueblos y la frontera con España se alinean hasta donde alcanza la vista. Una experiencia que es a la vez ecológica, típica y profundamente exótica.
Ciudades, pueblos y sabores del interior
El País Vasco también se puede vivir lejos de la costa. Bayona, Biarritz y las playas de Anglet ofrecen un equilibrio perfecto entre cultura, elegancia y océano. En el interior, los pueblos vascos revelan otra faceta del territorio. Espelette, Ainhoa, Saint-Jean-Pied-de-Port, las Aldudes y el paso del paso de Roncesvalles cuentan una historia más rural, más mineral, pero igual de auténtica. Las carreteras serpentean entre viñedos y pastos, especialmente en el Route des Vins d'Irouléguy y el de los quesos Ossau Iraty, verdaderos emblemas de la región vasca.
España cerca, entre pintxos y panoramas
A solo unos kilómetros de distancia, España es una parte natural del viaje. Desde Hendaya, un servicio de traslado en barco le permite llegar a Hondarribia en solo unos minutos. La oportunidad perfecta para disfrutar de una bebida acompañada de tapas o pintxos tradicionales. Un poco más lejos, San Sebastián, situada a veinticinco kilómetros, ofrece la famosa bahía de la Concha, sus elegantes playas y su animado casco antiguo, famoso por sus bares de pintxos. Por último, el Col d'Ibardin, accesible desde una pequeña montaña, ofrece una vista impresionante del Golfo de Vizcaya. El senderismo alrededor del lago, las pausas gourmet y el ambiente español completan este multifacético desvío.










