Lafitenia: lo que hacemos, lo que corregimos y lo que defendemos
Durante los últimos días, nuestro proyecto en Lafitenia ha provocado fuertes reacciones. Las hemos escuchado. Expresan preocupación, desconfianza y, a veces, enfado. No las ignoramos, pero también queremos expresar nuestro punto de vista y desmentir varias afirmaciones falsas.

También sabemos que un proyecto de esta naturaleza, en un lugar tan sensible, no puede comprenderse si no se explica con precisión, ni puede ser aceptado si no se inscribe en un diálogo real con el territorio.
Es en ese terreno donde queremos situarnos a partir de ahora: el de los hechos, la claridad, la coherencia y las acciones.
No escribimos este texto para alimentar una polémica más. Lo escribimos para explicar lo que corregimos, lo que hacemos concretamente y lo que defendemos en profundidad.
En este artículo, ponemos a disposición el expediente completo de presentación de nuestro proyecto de revegetación y enfoque paisajístico. También ejercemos nuestro derecho de respuesta sobre varios temas en los que deseamos aportar aclaraciones.
1. Parte de la situación fue mal percibida. Lo entendemos.
No intentamos esquivar lo evidente: ciertas imágenes, ciertas secuencias y ciertas percepciones provocaron conmoción.
En relación con la vegetación, ya hemos reconocido un punto concreto: la poda del seto situado sobre la playa de Lafitenia fue excesiva. Lo asumimos plenamente. Hemos reconocido este error públicamente y los primeros signos de regeneración ya son visibles. Reconocerlo no debilita nuestro proyecto; al contrario, nos obliga a ser más rigurosos, más claros y más ejemplares. No hubo deforestación, ni desmonte, ni arrancamiento de árboles.
Se trató simplemente de una operación de mantenimiento realizada por una empresa local que históricamente se encarga del cuidado de este establecimiento. También hemos comprendido que algunos de nuestros contenidos públicos podían generar malentendidos. Actualmente están siendo revisados para ser más precisos, más sobrios y más respetuosos con las sensibilidades locales.
2. Hemos tomado la decisión de retirar los tres mobil-homes redondos.
Lo confirmamos a las asociaciones locales y actuamos con rapidez: los tres mobil-homes redondos fueron desmontados en el menor tiempo posible. Esta decisión es coherente con lo que escuchamos sobre el terreno.
No significa que renunciemos a pensar, acondicionar y mejorar este lugar. Significa que, frente a una fuerte tensión, elegimos actuar, desactivar un importante punto de conflicto y demostrar que no estamos en una lógica de imposición.
Nos parece importante precisar que, más allá de la fase de instalación y de obras, el proyecto inicial de acondicionamiento de estas parcelas de camping proponía finalmente una integración paisajística más armoniosa, con una reducción progresiva del impacto visual de los alojamientos.

Dicho esto, la falta de información sobre el proyecto provocó sorpresa y una indignación legítima en parte de la población local, con la sensación, para algunos, de estar sufriendo una degradación visual evidente de un paisaje considerado emblemático y protegido.
3. Este proyecto no busca artificializar un espacio natural virgen. Busca transformar un camping ya existente.
Es indispensable recordar un hecho sencillo: el sitio de Lafitenia no es un espacio natural sobre el que aparezca de repente un proyecto turístico. Es un camping existente desde hace más de cincuenta años, que ha conocido décadas de frecuentación, acondicionamientos sucesivos, circulación de vehículos y presión humana sobre sus suelos y sus equilibrios naturales.
Se trata, por tanto, de un lugar ya explotado, ya frecuentado y ya impactado. La cuestión no es: “¿debemos transformar un espacio natural intacto en un lugar turístico?”, sino: “¿cómo hacer evolucionar un camping antiguo, ya existente, de una manera más sobria, más coherente, más cualitativa y menos impactante?”. Esa es precisamente la ambición de BonjourSauvage en Lafitenia.

4. No destruimos la naturaleza. Iniciamos su regeneración.
Defendemos esta línea con firmeza y responsabilidad: nuestro proyecto no tiene como objetivo intensificar la presión sobre el lugar, sino cambiar su forma de funcionamiento.
Esto pasa, en primer lugar, por la reimplantación de vegetación autóctona y por un trabajo de restauración paisajística. Continúa con la peatonalización, las movilidades suaves y una atención reforzada a la biodiversidad del lugar. Finalmente, implica una gestión más controlada de los usos y de la circulación.
Antes del inicio del proyecto se realizó un inventario patrimonial completo de las especies presentes en el sitio. La conceptualización paisajística fue confiada a un gabinete especializado con experiencia reconocida. Solo se retiró un número limitado de ejemplares, y únicamente cuando estaban enfermos, representaban un peligro y además estaban identificados como especies exóticas invasoras. Ningún árbol notable, y mucho menos centenario, fue talado en este lugar, contrariamente a lo afirmado en un artículo de prensa, lo cual constituye una información falsa.
Sabemos que, en momentos de fuerte emoción, las teorías pueden imponerse rápidamente sobre la realidad. Precisamente por eso debemos documentar más, mostrar más y explicar más.

5. El acantilado y la erosión no son temas secundarios. Son temas centrales.
No tenemos ningún interés —económico, técnico o humano— en fragilizar el lugar sobre el que se basa nuestra actividad. Sería totalmente absurdo. El tema de la erosión y de la evolución de la línea costera es, por el contrario, una de nuestras principales preocupaciones.
Se realizaron estudios geológicos. Se llevaron a cabo intercambios con los actores competentes. El sistema radicular presente en el acantilado no fue afectado. No hubo movimientos de tierra sobre el acantilado ni cortes en el nivel de las raíces.
No pedimos que se nos crea ciegamente. Solo pedimos que los hechos sean analizados tal y como son, y no a través de las proyecciones que algunos hacen sobre ellos.
6. El proyecto reduce la presión turística en lugar de aumentarla.
Este es un punto fundamental y hasta ahora se ha mencionado demasiado poco.
A plena capacidad, el sitio pasará de aproximadamente 360 personas alojadas a unas 200. Esta reducción no es un detalle. Dice mucho sobre la filosofía del proyecto: menos densidad, menos saturación, menos presión sobre el lugar, más calidad de uso, más control, estancias más largas y, sobre todo, un diseño adaptado al entorno vegetal y topográfico.
En otras palabras, no defendemos un proyecto basado en el volumen. Defendemos la transformación de un lugar existente hacia un modelo más contenido, más exigente y más sostenible.

7. Sobre la gentrificación y la vivienda local, hay que distinguir las situaciones reales de los atajos simplistas.
Entendemos las preocupaciones relacionadas con la gentrificación y con la vivienda de las poblaciones locales.
Son temas serios que afectan hoy a numerosos territorios. Negarlos sería absurdo. Pero también es necesario distinguir las situaciones.
BonjourSauvage no consiste en retirar viviendas residenciales del mercado local para convertirlas en alquileres turísticos. El proyecto se desarrolla en un lugar ya destinado históricamente al alojamiento turístico, dentro de un marco claramente identificado y explotado como tal.
En ese sentido, el proyecto no contribuye a reducir la oferta de vivienda residencial; organiza una oferta turística allí donde otras formas de alojamiento disperso pesan mucho más directamente sobre el parque de vivienda local.
Hay que decirlo claramente: una oferta turística regulada en un lugar destinado a este uso suele ser menos problemática para la vivienda local que la multiplicación silenciosa de alquileres vacacionales repartidos por zonas residenciales. Nuestro proyecto compite directamente con ese mercado de alquiler turístico disperso.
8. Un proyecto turístico también puede generar empleo local y valor territorial.
Aquí también es necesario salir de las caricaturas. BonjourSauvage no es una renta inmobiliaria pasiva. Es una actividad de explotación real. Eso significa empleos, proveedores, mantenimiento, compras, servicios y una presencia económica concreta en el territorio.
En esta etapa, el proyecto representa 17 personas trabajando esta temporada y aspira, a largo plazo, a crear alrededor de media docena de contratos indefinidos. Evidentemente, esto no resolverá todos los equilibrios de un territorio. Pero cuenta. Y contribuye a una economía local que no se limita a la especulación inmobiliaria o a una simple extracción de valor.
También defendemos la idea de que una mejora cualitativa de la oferta no es, por naturaleza, una mecánica de gentrificación. Una oferta de mayor calidad también puede significar una actividad mejor integrada, más sostenible, abierta durante más tiempo, mejor gestionada, menos densa y más útil para el ecosistema local.
Nuestros alojamientos fueron pensados, diseñados y ensamblados en Francia según un pliego de condiciones redactado por el equipo fundador.
La lógica es simple: ofrecer un alojamiento “móvil” con una calidad comparable a la de una habitación de hotel.
Para nosotros, esto significa un aislamiento térmico y acústico equivalente al de una vivienda, así como una selección responsable de materiales. Así es como definimos la hotelería al aire libre.
A nuestro juicio, los mobil-homes de plástico color crema y con aislamiento insuficiente no están a la altura de los desafíos de sostenibilidad y calidad que queremos ofrecer a nuestros huéspedes.

9. BonjourSauvage nació como una empresa con misión social y ambiental.
En BonjourSauvage no “decidimos” convertirnos en una empresa con misión. Más bien, al estructurar nuestro enfoque, nos dimos cuenta de que ya lo éramos profundamente desde el principio.
Desde el inicio, todos los ingredientes estaban presentes: un deseo claro de hacer las cosas de otra manera. De proponer una hospitalidad más sincera, más respetuosa con los lugares, las personas y el mundo vivo. Una voluntad de salir de los estándares a veces rígidos de la hotelería al aire libre para construir lugares con sentido, tanto para quienes se alojan allí como para quienes trabajan y contribuyen al proyecto.
BonjourSauvage nació con una convicción fuerte: la de que un proyecto de hospitalidad puede ser al mismo tiempo deseable, exigente y comprometido. Un proyecto donde la experiencia del cliente no se construye en detrimento del medio ambiente, y donde el rendimiento económico no se opone al impacto positivo, sino que depende de él.
Al tomarnos el tiempo de formalizar nuestra misión, sobre todo hemos tomado conciencia del camino ya recorrido. Muchas decisiones estructurales ya habían sido tomadas, a menudo de manera intuitiva, pero siempre guiadas por la misma exigencia. Y, sobre todo, constatamos hasta qué punto esta visión ya era compartida por todo el equipo y nuestros socios.
Pero este ejercicio también nos recordó una realidad simple: esto no es más que el comienzo. Construir una empresa con misión no consiste en mostrar una intención, sino en aceptar un camino. Un camino exigente, a veces lento, hecho de arbitrajes, prioridades y una cierta forma de humildad. Somos la primera marca de hotelería al aire libre con misión. Es un orgullo, pero sobre todo una responsabilidad.
10. Ahora nos gustaría ser juzgados por lo que viene.
BonjourSauvage no fue transformada en una empresa con misión. Fue concebida para serlo. Y ahora debe demostrarlo, día tras día.Lo más fácil sería refugiarnos detrás de las intenciones. No lo haremos. Preferimos otro camino: publicar, explicar, corregir, mostrar y documentar.

En las próximas semanas, informaremos públicamente sobre la evolución del lugar, los ajustes realizados, los trabajos paisajísticos y la manera en que este proyecto sigue inscribiéndose en una lógica de menor densidad, mejor integración y responsabilidad territorial.
Sabemos que un texto no bastará para borrar las dudas ni hacer desaparecer los desacuerdos. Pero al menos puede servir para devolver el debate a su lugar legítimo: el de la realidad, los compromisos y los hechos.
Es en ese terreno donde queremos avanzar a partir de ahora.
El equipo de BonjourSauvage










